La evolución de la moda colombiana: priorizando el valor sobre el volumen en el abastecimiento global
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Bajo la presión del aumento de los costos, la competencia asiática y la incertidumbre global, la industria de la moda colombiana está girando rápidamente hacia un modelo impulsado por el valor agregado, la especialización y la innovación de productos, con el objetivo de crear un nicho en el abastecimiento internacional.
La industria de la moda colombiana enfrenta una nueva era, asumiendo que su crecimiento ya no se trata de producir más, sino de producir mejor.

2 de febrero de 2026 – 05:00
La industria de la moda colombiana se enfrenta a una nueva era, asumiendo que su crecimiento ya no se trata de producir más, sino de producir mejor. En un contexto donde la geopolítica influye en toda la cadena de valor, los costos y la revisión de las cadenas de suministro, la moda colombiana avanza hacia un modelo menos dependiente del volumen y más basado en el valor agregado , la especialización y la proximidad al cliente. Estos desafíos serán clave para que la industria de la moda colombiana se convierta en un actor relevante en la nueva configuración del abastecimiento internacional.
La última edición de Colombiatex de las Américas dejó claro que el sector atraviesa una fase de ajuste estructural, no de contracción. La presión de la competencia asiática, el aumento de los costos y un entorno comercial marcado por la cautela han obligado a la industria colombiana de la moda a revisar su posicionamiento y acelerar un cambio de modelo que lleva años gestándose.
“No estamos exportando los volúmenes que quisiéramos, pero sí lo hacemos bien. Producimos más y ganamos más”, resume Camilo Herrera, fundador de Raddar Consulting. Esta declaración destaca una de las principales singularidades del sector: la moda es hoy una de las pocas industrias colombianas que ha logrado aumentar su productividad por encima del crecimiento de la producción y el empleo.
Inexmoda, la empresa que organiza las ferias comerciales más grandes del país, asegura que el sector no debe competir por productos básicos , sino por su valor añadido. «La apuesta es por la diferenciación, la especialización y la búsqueda de nichos donde el precio no sea el único factor determinante», afirmó Sebastián Díez, presidente ejecutivo de Inexmoda.
Colombia deja atrás un modelo puramente maquilador para profesionalizarse hacia el paquete completo
Este cambio estratégico se traduce en una transición hacia el paquete completo, dejando atrás el modelo de maquila donde el diseño jugará un papel fundamental. «Hoy en día, el comprador busca desarrollo, apoyo y flexibilidad», coincidieron varios de los expositores que participaron en Colombiatex en conversación con Modaes.
Frente a mercados como el asiático, Colombia compite con plazos más cortos, mayor capacidad de adaptación y una relación comercial más directa, aunque con precios más altos.
Diversificación de mercados y exportaciones
Paralelamente al cambio en el modelo productivo, la industria colombiana de la moda avanza en la diversificación de sus mercados de exportación. Estados Unidos sigue siendo el principal destino , pero su peso relativo está disminuyendo. «Cada año, el segundo y tercer mercado se acortan», explica Nicolás Mejía, vicepresidente de exportaciones de ProColombia.
La experiencia con Venezuela marcó un punto de inflexión. «Dependíamos casi por completo de ese mercado y, al romperse las relaciones comerciales, comprendimos que el mundo iba más allá», afirma Mejía. Hoy, Ecuador, México, Centroamérica y el Caribe están cobrando relevancia, mientras que el sector explora oportunidades en Asia y Oriente Medio.
Estados Unidos, Ecuador y México son los principales socios de la moda colombiana
Aunque el valor de las exportaciones ha disminuido, la moda sigue siendo uno de los pilares del sector no minero-energético colombiano. Categorías como cinturones, ropa deportiva, prendas de vestir y trajes de baño no lideran en volumen, pero aportan mayor valor y posicionamiento internacional, según Mejía.
La percepción externa de los expositores internacionales en Colombiatex refuerza el potencial del sector colombiano. «Es un buen país para hacer negocios; vemos muchas oportunidades no solo en Colombia, sino también en otros países de la región», afirma Önder Gençay, director comercial de la empresa turca Sarboy, que participó por primera vez en la feria de Medellín. «Hemos establecido muy buenos contactos y seguramente regresaremos para seguir explorando el potencial del país», añade.
Desde Ecuador, Karina Herrera, representante de Indutexma, destaca el atractivo del mercado colombiano a pesar del posible ajuste arancelario. La empresa incluso está considerando ampliar su presencia en el país. «Si los aranceles fueran a largo plazo, consideraríamos exportar más y tener un almacén o punto de venta en Colombia». La empresa, especializada en tejidos de punto y planos, trabaja con clientes como Arturo Calle y Quest, y ha detectado una fuerte demanda de algodones gruesos, vinculada a la tendencia oversize .
Para los proveedores europeos, la clave está en el producto. «Ofrecemos tejidos muy diferentes a los de China, y el comprador latinoamericano lo valora », afirma Jordi Gil, de Torres Pradas-New Junior, empresa que exporta tanto a Europa como a Latinoamérica. La empresa vende principalmente a hombres y trabaja con marcas como Arturo Calle, Denim Factory, Remanence (Maluma) y Carlos Nieto.

La sostenibilidad y la tecnología son clave
La sostenibilidad ha pasado de ser un factor diferencial a un requisito. «Antes era una ventaja; ahora es una condición indispensable», coinciden empresas y organizaciones sectoriales. La trazabilidad de la fibra y el impacto ambiental de los procesos cobran cada vez mayor importancia.
Para empresas como Lenzing, el interés por la sostenibilidad está creciendo. «Recibimos compradores cada vez más interesados en la trazabilidad de la fibra», explica Edely Garnica, directora de Lenzing México, quien destaca que los cambios arancelarios están impulsando a muchas marcas a buscar proveedores en Latinoamérica.
Además de esto, existe una ventaja competitiva sobre otros centros de producción. «Los compradores preguntan cuántas horas de trabajo tienen las fábricas, las condiciones de seguridad y si los empleados están cubiertos», afirma Sara Vargas, directora general de Siav Group. «En Latinoamérica, se ha prestado mucha atención a las políticas laborales, y eso ahora influye considerablemente en las decisiones de compra», concluye.
La tecnología aplicada a los textiles se perfila como otra de las grandes oportunidades para la moda colombiana. Desde Epson, su gerente industrial en Colombia, Juanita Agudelo Rincón, destaca el potencial de la personalización y las tiradas cortas. «Existe una gran oportunidad para colecciones únicas y personalizadas; no es una tecnología tan costosa y nos permite ser mucho más flexibles», afirma.
A su vez, la inteligencia artificial aplicada al diseño acelera el desarrollo de modelos y colecciones cápsula, un formato cada vez más demandado por las marcas que buscan reducir riesgos.

Costos, mano de obra e incertidumbre
A pesar de las oportunidades, los desafíos siguen siendo considerables. «Es muy difícil competir en precio en un país con muchos impuestos», explica la dirección de Canguro, una empresa textil con más de ochenta años de experiencia. Además, hay escasez de mano de obra: «Todos nuestros clientes se quejan de falta de personal, de falta de trabajadores».
La cautela también se refleja en las decisiones de inversión. «Muchos esperan a ver qué sucede con las elecciones de mayo antes de invertir», afirma Iacopo Pardini, director de ventas de la italiana Efi Reggiani, quien prevé un mercado más activo en el segundo semestre.
La empresa textil colombiana Surtitex asegura que en esta edición de Colombiatex han visto que la gente está un poco más reservada en la planificación de las compras que en otros años, pero “han logrado vender lo que tenían estipulado”.
Aun así, el tono general del sector es de un optimismo cauteloso. «Empezamos el año con muy buenas expectativas; hay más certeza que incertidumbre», resume Sara Vargas. La industria colombiana de la moda no anticipa un crecimiento acelerado, pero sí una consolidación progresiva de un modelo más sólido y especializado, alineado con las nuevas demandas del mercado global.
En un contexto de profunda transformación de las cadenas de suministro, Colombia apuesta por hacer menos, pero mejor: producir con mayor valor agregado, diversificar mercados y fortalecer su rol como socio estratégico en la industria internacional de la moda.



